El despertar de la Bruja

Para comprender a fondo el viaje que vamos a emprender, y entender la profundidad que implica el despertar de la bruja, nos tenemos que remontar a un mundo lejano y primitivo donde todavía no existían nombres y las cosas no estaban etiquetadas ni delimitadas.

Imagina un mundo en el que entiendes que no somos solo un cuerpo físico, sino que sabes, porque lo sientes, que somos algo más: Que hay algo más en todo lo que te rodea.

En un mundo donde no existen los grilletes de la sociedad ni la sobreexposición a los estímulos, eres libre para sentir y conectar, y te das cuenta de que todo está unido, todo es lo mismo: todo es energía y todo vibra.
La piedra vibra, el oso vibra, tú vibras, el planeta vibra.

Entonces es cuando abres los ojos de verdad, y te formas otra concepción de lo que te rodea.

El fuego que quema se siente agresivo, transforma unas cosas en otras, es transmutador y purificador. El agua del río a veces fluye tranquila y a veces furiosa, a veces cae del cielo en la misma forma que tus lágrimas y a veces se combina con otros elementos y cambia de forma. Al igual que tú, el agua es emocional.
Y cuando sigues explorando y profundizando, te das cuenta de que puedes conectar con la energía de todo lo que te rodea, fundirte con ella. Todo está formado de la misma energía, vibrando de forma diferente.

El mundo no es solo lo que ves, hay todo un universo oculto bajo la superficie, allí es donde reside la magia, y allí es donde iremos.
Esa primera concepción de que todo está vivo es lo que más tarde se llamó Animismo, y de aquello surgió el politeísmo, que derivó en el paganismo. Nosotros no hablaremos de esas cosas, porque sabemos que ponerle un nombre sería delimitarlo y quitarle su poder. Esto va mucho más allá.

En algunos lugares, los chamanes, que de esto sabían mucho, refinaron el arte de separar su parte física de su parte “no física” y explorar los lugares desde un punto de vista nuevo. Ellos llamaron “el vuelo del espíritu” al hecho de visitar el mundo espiritual o energético dejando a un lado su parte más humana e interactuando así con el mundo que no se ve.

Con el tiempo, esta sabiduría se ha ido perdiendo en la mayoría de culturas y la sociedad ha fomentado esta desconexión de lo que somos realmente y ha incidido en la importancia de la vida terrenal, haciéndonos creer que es la única realidad, y esto ha provocando que nos olvidemos de la fuerza y el poder que tenemos en realidad.

Pequeños grupos han despertado a lo largo de la historia, y muchos de ellos se han dado cuenta del poder de esta sabiduría. Por eso lo han mantenido oculto, solo accesible para unos cuantos privilegiados y han formado sociedades secretas, las llamadas “herméticas”, donde se enseñaba a los iniciados cómo usar todos estos conocimientos.

Porque el verdadero poder lo obtienes cuando te das cuenta de que todo, absolutamente todo, está conectado: incluso los mundos visibles e invisibles. Al modificar algo en uno de ellos, también se modifica en el otro.
A partir de lo que conocemos como “New Age”, han surgido muchos movimientos intentando recuperar ese conocimiento, cayendo muchas veces en el error de no tener en cuenta la magnitud de los mundos no físicos y su potencia real, degradando la mayoría de las veces la brujería a un acto de “seguir recetas y decir palabras inventadas por otros” que dista mucho del origen de la práctica.

Ya en la actualidad, ha surgido un movimiento que ha explicado esta realidad no tangible con vibraciones, densidades, y otros tintes científicos para justificarse. Es comprensible si tenemos en cuenta que la religión ha estigmatizado y perseguido todo este conocimiento y desde la época de la inquisición, se ha ido ridiculizando en muchos círculos y tachándose de locura.

Aunque hay cosas que la ciencia ni puede ni podrá explicar, porque no todo en la vida es racional y nuestro conocimiento es muy, muy limitado, todo este camino ha conseguido devolver algo de conocimiento al público, y a día de hoy, incluso hay corriente psicológicas que reconocen las vidas anteriores.
Una vez entendido todo este viaje, se puede hablar de brujería.

Llamaremos brujería al arte de utilizar los mundos no físicos para cambiar el mundo físico.
Para hacer eso, tendremos que entrenar nuestros sentidos no físicos o habilidades psíquicas (mediumnidad, clarividencia, etc.) y también conectar con otras realidades y entidades (guías, ancestros, aliados) para traernos aquí sus atributos y para acceder a conocimientos que sólo nos pueden dar desde allí.

Lo llamaremos “brujería” para tener una noción básica de lo que haremos, pero en realidad, este arte va mucho más allá. Sería imposible ponerle una etiqueta porque es un camino que no tiene principio ni final, ni tampoco tiene limites en cuanto a capacidades.
La bruja comprende que no hay límites en distancia ni en tiempo: todo está conectado. Sus ancestros están en ella y con ella, puede operar aquí y allá porque ella vibra en todo y todo vibra en ella.

Cuando trabaja con aliados, la bruja no lo hace con simples plantas o cristales. Ella se conecta con espíritus que conoce bien, con los que ha establecido una relación de respeto e igualdad tras conocer sus cualidades al otro lado del cerco.
La bruja nunca está sola, siempre tiene la compañía de sus guías, sus aliados, sus ancestros, y si tiene suerte, los espíritus de su territorio, con los que trabaja para el bien común.

Además, la bruja no solo cuida su cuerpo físico, sino que también trabaja sus emociones, creencias y limitaciones. Y, sobre todo, entrena sus sentidos no ordinarios, para interactuar mejor con los mundos y seres con los que trabaja.

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